martes, 25 de mayo de 2010

"EL JUEZ".


En un clásico café, de un alegre puerto, hacen de vez en cuando jugarretas a algún inadvertido visitante. Un ejemplo de estas bromitas es la que dos comensales -toda la mesa está en el relajo ya- comienzan a hacer alarde de su fuerza física. Después de un intercambio de jactancias se desafían a jugar vencidas. Compiten por dos veces -cada uno de los contendientes en aquella simulada justa gana en una ocasión-, y luego se acusan mutuamente de haber hecho trampa. Acuerdan jugar el desempate, y los presentes cruzan apuestas -cuantiosas algunas de ellas- en favor de uno o el otro.

Se sugiere entonces: "Como ahora hay dinero de por medio, es necesario designar un juez".

Todos coinciden en nombrar al recién llegado, al que obviamente le han robado la atención: no conoce a ninguno de los competidores, lo cual es garantía de imparcialidad. El forastero, halagado acepta aquel honroso cargo.

Para entonces la mesa ha sido rodeada por un numeroso público -que también conoce la broma y se suman a ella-, simula gran interés en la contienda.

Se le advierte al juez que esté muy pendiente de que ninguno de los competidores haga trampa. Deberá contar hasta tres, y ésa será la señal para empezar la justa. Se acomodan bien los contendientes; se toman con firmeza por la mano, dispuestos ya a probar su fuerza.

Se hace un silencio profundo y expectante. El juez, solemne, poseído de su trascendental función, cuenta muy serio: "Uno... Dos... ¡Tres!...".


Ha caído en la trampa. Cuando dice: "¡Tres!", toda la concurrencia grita a voz en cuello: "¡Ching... a su madre el juez!"

Luego prorrumpen todos en una formidable carcajada, y celebran con aplausos el hecho de que -otra vez- la broma salió bien.

El infeliz mortal que ha sido víctima de la pesada chanza queda mohíno y apesadumbrado. Durante varios días se le ve abatido, cogitabundo y cabizbajo, pues una mentada así doblega el ánimo más firme, origina un trauma como para ir con el psiquiatra, provoca disfunción eréctil y quita las ganas de seguir viviendo (se ha sabido de alguien que tras sufrir la broma se ha arrojado al mar). Por supuesto que las anécdotas posteriores son las mejores… que si la cara del tipo, los colores, etc.

Por supuesto… lo anterior en el famoso lugar de los lecheros y las bomas… en dónde? Ni más ni menos que en el café la parroquia, cita en el alegre puerto de Veracruz. Y claro, todo acompañado del florido lenguaje alvadoreño, que no le pide nada al de mis terruños.

Sin duda en el lugar donde vives se han dado algunas bromas de este tipo; recuerdo que en mi pueblo y para el aburrimiento, en ciertas ocasiones, hacíamos algunas bromas, la mejor era la cajita de cartón, o la latita o hasta la bolsa de papel… cuyo contenido era una piedra maciza o previamente llenada de cemento. Quien no cae ante la tentación de patear algo que se encuentra a su camino… huy… los golpes, algunos hasta con impulso, eran tan contundentes que incluso a nosotros nos dolían…

Por cierto… y ya como una costumbre… cada vez que entra una llamada equivocada a mi teléfono… caigo en la tentación de jugar una broma cruel… he mandado a Lupitas a Acapulco; a Pedros a la cárcel; suplantado supuestos amantes… entre otros; siempre es mejor que un simple… está equivocado, ja ja

En fin… solo quería compartir.

Con amor, 4s

lunes, 24 de mayo de 2010

MOVIMIENTO


Andar o no andar, ahí está la cuestión.

Llegar a donde deseas llegar puede tomar meses, años y hasta décadas. Sin embargo, puedes empezar a moverte en dirección a esa meta en este instante.

Estás donde estás, ahora mismo, y nada modificará el camino que ya has recorrido. Por supuesto que puedes cambiar completamente el rumbo en el cual te has movido.

Opta por seguir una dirección determinada y, sea cual sea tu situación actual, verás que mejorará instantánea y significativamente. Una vez que te hayas concentrado en generar una realidad positiva para tu mundo, esa realidad comenzará a tomar forma.

Aunque los desafíos que tengas por delante puedan ser muchos, no se comparan con la fuerza de tu resolución. Para activar esa fuerza ahora mismo, encamínate en una dirección determinada.

Tienes en tus manos la decisión hacia dónde será el próximo paso que vas a dar. Y sea cual sea el próximo paso, es el que va a definir tu dirección.

En cualquier momento, no importa cuál sea la situación, el poder de elegir cuál será la dirección en la que te encaminarás está en tus manos, y se tornará real en el preciso instante en el que hagas con ella. Haz que tu dirección sea clara y plena, ahora mismo y siempre.

La consecuencia de las cosas está precisamente en el movimiento.

Quedarse inmóvil no hará que las cosas sucedan ni llegaran solas. Si bien siempre pasaran cosas y sin duda quedarse quieto tendrá también consecuencias o efectos, nuestra intención provoca que las cosas sucedan.

Es tu decisión moverte… es tu decisión hacia dónde… es tu decisión no moverte…

Es tu decisión.

Con amor… 4s

RONQUIDO POSTCOITAL


Esta situación muchas veces embarazosa tiene una explicación científica.

Después del orgasmo, tanto el hombre como la mujer liberan cuatro sustancias químicas: oxitocina, prolactina, endorfinas y la llamada GABA: ácido gama-amino-butírico.

Eso produce una sensación de somnolencia, relajación y saciedad. Lo mismo en el varón que en la mujer se da ese efecto, pero es más notable en el hombre porque éste llega al orgasmo con mayor frecuencia.

Además el esfuerzo de realizar el acto causa una disminución del glicógeno, elemento productor de energía.

Por ser la masa corporal del hombre más grande que la de la mujer, su sensación de fatiga es más intensa, y eso lo lleva a caer dormido.

Lo anterior según Mark Leyner y Billy Goldberg, M.D., autores del celebrado libro Why do men have nipples?

Si bien tal vez no sea entendible o suficiente la explicación, al menos se aprende algo cada día.

Lo anterior que no sea pretexto, ya que puedes de cierta manera disminuir está situación mediante el cuidado de tu peso y tus alimentos; el ejercicio y el descanso adecuado evitará o disminuirá el efecto que muchas veces no es de lo más romántico, por decirlo de alguna forma.

Sin olvidar que la mujer es multiorgásmica, y que al contrario del hombre que una vez que llega al climax la tendencia es bajar la potencia, en la mujer, una vez que lo alcanza, va de incremento a incremento.

Y sin ánimo de extenderme en el tema ni cambiar la idea original del mismo, se debe considerar la errónea pero tendiente situación de “llegar juntos”; el hombre debe contenerse hasta cerciorarse que la mujer ha trascendido cada uno de los orgasmos… y no al primer gemido incluso.

Con amor, 4s

jueves, 20 de mayo de 2010

ESFUERZO Y DESAFÍO


Y para qué?

Si fuesen muy fáciles de conseguir, poco sentido tendrían los logros. Son los desafíos y el esfuerzo los que le dan sentido a la recompensa.

Las metas difíciles de alcanzar son las más valiosas. Porque te obligan a incrementar tus capacidades, tus conocimientos y tus expectativas más allá de tus límites anteriores, e incluso a superar esos supuestos límites.

Los planes más ambiciosos son los que sacan a relucir lo mejor de ti. Los objetivos que demandan el mayor esfuerzo son los que te guían hacia el valor más concreto y duradero.

Si todo lo que deseas se pudiera alcanzarse sin esfuerzo, no habría manera de experimentar la alegría de la plenitud. Si la vida no tuviera desafíos, sería insoportablemente vacía.

Mientras vas llevando al cabo cada uno de esos duros esfuerzos, reconoce que estás creando verdadero sentido y llenando tu vida de realización. A medida que vas recorriendo tu camino a través de los muchos desafíos, ten presente cuán afortunado eres por poder encararlos.

Rememora algunos de esos momentos, noches de desvelos, gotas de sudor, intentos fallidos, cosas que dejaste de hacer o de compartir por seguir en tu esfuerzo…. Y al final… la satisfacción de haberlo logrado… valió la pena, sin duda.

Hoy tienes la oportunidad de apuntalar tus fortalezas y de poner de manifiesto tus objetivos a través de los esfuerzos que haces y de los desafíos que enfrentas. Acepta esa oportunidad con entusiasmo, y podrás mirar atrás hacia este día con verdadera satisfacción.

Las cosas tienen su recompensa… y las mismas en función de su esfuerzo.

Con amor, 4s

El Hotel de Hilbert


¿Qué es el infinito?¿El número de granos de arena de una playa, o el de estrellas que vemos en el cielo? Felizmente, ni el uno ni el otro. Aun la cantidad de átomos en el universo es tan poco infinita que da lástima. En realidad, semejante cifra no está más cerca del infinito que otras más modestas como 2, 15 ó 3.089.

¿Y entonces? Para encontrarnos con conjuntos que ningún número pueda contar, debemos recurrir al mundo de las matemáticas. Pero no necesitamos adentrarnos demasiado en él: los números naturales (1, 2, 3, 4, 5...) o los puntos de una recta, son infinitos, terriblemente infinitos. Y cuando uno se enfrenta con conjuntos infinitos, enseguida encuentra que funcionan de manera peculiar, para decirlo suavemente.

El gran matemático David Hilbert ponía como ejemplo un hotel de infinitas habitaciones y un viajero que llega durante una noche de tormenta y ve en la puerta el cartel que dice ?completo?. En un hotel finito, la temible palabra sumaría en la desesperación (el hotel de Hilbert queda a cientos de kilómetros de cualquier otro lugar civilizado, en medio de un páramo, rodeado de ciénagas espantosas, habitadas por caníbales), pero en este caso nuestro viajero pide tranquilamente un cuarto. El conserje no se inmuta (en realidad ni siquiera se sorprende). Levanta el teléfono y da una orden general: que el ocupante de la habitación uno se mude a la habitación dos, el de la habitación dos a la habitación tres, el de la tres a la cuatro y así sucesivamente. Mediante esta sencilla operación, la habitación uno queda vacía, lista para el nuevo huésped; todos los ocupantes del hotel tienen, como antes, una habitación, y el hotel seguirá, también como antes, completo. Ahora supongamos que en vez de llegar un solo viajero, llegaran infinitos. El conserje, esta vez, indicaría al ocupante de la habitación uno, que se mudara a la dos, al de la dos, a la cuatro, al de la tres, a la seis; y otra vez lograría acomodar a la multitud recién venida en las habitaciones impares, que quedarían todas vacía. Y si el dueño del hotel decidiera clausurar la mitad de las habitaciones, no por eso la cantidad de cuartos cambiaría. Sería la misma, y tan infinita como antes.

El particular comportamiento del hotel de Hilbert es apenas una pequeña anomalía que se presenta al operar con el infinito. Hay más.

Fue el matemático Georg Cantor (1845-1918) quien consiguió domesticar al infinito y descubrió una manera rigurosa y precisa de tratarlo. Cantor introdujo los números transfinitos (que se designan con la letra hebrea Aleph) y que son capaces de medir conjuntos infinitos. Así, Aleph cero mide el infinito de los números naturales (1, 2, 3, 4, 5... etc.). Pero lo interesante es que, cuando uno quiere medir la cantidad de números pares se encuentra con que también es Aleph cero. ¿Y si agregamos los números enteros negativos? ¡Aleph cero otra vez!¿Y las fracciones? Pues señor, hay también Aleph cero fracciones. O sea que hay tantos números naturales como números pares, como fracciones (y como habitaciones en el hotel Hilbert). La misma cantidad. Todos ellos son conjuntos numerables, como se llaman aquellos medidos por Aleph cero, el menor y más hogareño de los infinitos.

Porque los infinitos no son todos iguales. Probablemente sea ésta la más estrepitosa sorpresa de las muchas y muy razonables que salieron de la galera de Georg Cantor. La cantidad de puntos de una recta es mayor que la cantidad de números naturales o fracciones, y el número transfinito que los mide es más grande que Aleph cero: familiarmente se lo llama ?c?, la potencia del continuo. Los puntos de una recta, las rectas de un plano, los números irracionales, tienen la potencia del continuo. Si al hotel de Hilbert, que tiene Aleph cero habitaciones, llegaran ?c? viajeros, no habría manera de ubicarlos; aunque el hotel estuviera vacío las habitaciones no alcanzarían. Esta distribución jerárquica de los infinitos, que tanto (y tan comprensiblemente) sorprendió a los colegas de Cantor, no termina con Aleph Cero o ?c?. Existen más infinitos, cada vez más grandes que excitan la fantasía y el misterio. En El libro de arena, Jorge Luis Borges imaginó un libro de infinitas páginas infinitamente delgadas. El manejo de este vademécum sedoso no sería cómodo: cada hoja aparente se desdoblaría en otras análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés.

En fin… o en infinito, ja ja… si nada tiene un fin… tendríamos que reformular hacia lo que finito.

Con amor, 4s