jueves, 23 de septiembre de 2010

BUSCO UNA MUJER

Busco una mujer brillante, que no sea rosa hermosa y candorosa, pero ingenua. Tampoco la madre esclava del hogar. Busco a una mujer que se atreva a ser ella misma, sin dobleces.

Una mujer fuerte, segura de ella misma, dispuesta a desarrollar todas sus aptitudes y cualidades; acepte y quiera corregir sus defectos. Una mujer inteligente, trabajadora, dulce.

Una mujer que sepa que hacer y cuando actuar, aceptando sus limitaciones; cuando tenga miedo, sepa que en mis brazos tiene el mejor refugio.

Lo más importante, una mujer que me pueda amar con todo su corazón. Que me ame como soy, con mis cualidades y con mis defectos, los cuales con críticas y observaciones constructivas corregiré.

Una mujer que pueda ser tierna, humilde, bella como una rosa. En la cual pueda confiar en un cien por ciento, decirle cualquier cosa; y cuando necesite un consejo; que me permita ser débil a veces; cuando este sentado con algún miedo en un rincón, con su amor me ponga una sonrisa, me de refugio, me comprenda.

Una mujer que tenga claras sus aspiraciones en la vida, que luche por conseguir sus metas, pero nunca manipulando ni pisando a los demás.

Busco a una mujer que sea mi compañera por siempre, desde tender la cama, compartir la mesa, pasear en bicicleta por el parque, educar a nuestros hijos, y que en el fin del mundo siga a mi lado, en mis entrañas protegida, que nuestras almas se fusionen y permanezcan así por siempre.

Una mujer capaz de abrir el baúl de hierro que hay dentro de mí, conteniendo un gran tesoro, el tesoro que me hace ser quien soy, que ella merece muy dignamente.

Una mujer que perdone todas mis tonterías.

Yo, a cambio, de recompensa, estoy dispuesto a dar todo esto a ella y más. Le pagaría dándole mi corazón, mi ser, mi vida, mi tiempo, mi amor. Cosa que tal vez no va a ser suficiente para ella.

Se que busco algo muy valioso, muy difícil de encontrar, algo que ni el mejor hombre del mundo merece. He buscado y no había podido encontrar a una verdadera mujer.

Me pregunto, ¿acaso esa mujer eres tú?, ¿acaso mi búsqueda ha terminado? Lo único que falta es que ella encuentre lo que busca en mí, para que así me ame. No creo cumplir todos los requisitos, soy humano, pero estoy seguro de hacer mi mejor esfuerzo por llenarlos.


Con amor, 4s

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Otoño

Otro era yo…
En otra estación
En otro tiempo…

Pero me llegó el otoño
Con sus colores
Con sus hojas al aire
Con su olor a melancolía

Y aquí estoy
Viviendo en este momento
Sin saber que me depara el mundo

Más no me preocupa el futuro
Porque hoy… hoy me llegó
El otoño.
___________

Como alguna vez mencioné, las etapas de la vida también se reflejan como las estaciones del año (http://jitanjafora-calambur.blogspot.com/2009/02/ciclos-de-la-vida.html); hoy cercano al fin de mi verano es hermoso ver en retrospectiva el pasado… y saber que podré llegar con paso firme a la siguiente etapa, que hoy me recuerda que será pronto; en fin… les deseo un otoño lleno de característica tan evocadora… (Para mis amig@s del sur del continente sé que como una prueba más del equilibrio perfecto, para allá, para ustedes, comienza la primavera… disfruten al máximo de la misma).

Con amor, 4s

Amor platónico (Parte II de II)


Hoy día, cuando hablamos de amor platónico nos referimos al amor en la imaginación y en la fantasía que nos proporciona el pensamiento, en el que el amante se funde con la persona amada en lo que las riendas de su imaginación y hasta donde se puedan o se deseen llevar. Por eso nos enfocamos, tras la exposición de las ideas platónicas del amor, hacia lo que hoy día se considera, y por tanto nos basamos en lo que todos a primera vista pensamos qué es un amor platónico.

Hay muchas personas que seguramente han vivido y experimentado en este fascinante y creativo mundo que hoy día llamamos amor platónico. Personas con una gran imaginación que les ayuda a hacer realidad sus deseos en la fantasía y en la creatividad intelectual y emocional. Es el terreno de personas que expresan sus sentimientos a través de las artes y es el terreno de personas con una gran introversión en su manera de actuar en la vida.

Son amores que no son impulsivos, la parte instintiva no juega el papel principal. No son físicos, se caracterizan por ser más emocionales e intelectuales que pasionales. Predomina el aspecto de afecto y sentimiento y predomina también el pensamiento y la imaginación.

La cantidad de formas de comunicación, en específico, los medios electrónicos, nos permiten conocer personas que se sitúan en muchos casos, lejos de nuestro alcance; esa misma distancia en muchos casos fomenta la imaginación, idealiza a las personas y crea la idea del amor platónico.

Las personas con una visión romántica de la vida, que están dentro de la emoción cuando procesan la información, y las personas intelectuales introvertidas que procesan la información a través de la intelectualidad en la observación, son las más susceptibles de tener algún amor platónico. Los intelectuales posiblemente lo expresaran a través de sus escritos y sus reflexiones y los románticos a través de su expresión creativa o artística que les caracteriza.

Los amores platónicos hacen que se idealice a una persona en la fantasía de los pensamientos y con sentimientos de amor hacia ella, de una manera muy creativa. En el pensar y el sentir nadie es testigo, por lo tanto, uno puede dar rienda suelta a la imaginación sin límites de realidad ni de posibles discusiones ni censuras.

El amor se vive no hacia fuera, sino hacia dentro. Mas que el amor apasionado, es un amor en el que hay mucha intimidad en el sentido que la persona lo vive dentro de sí mismo.

El amar de una manera platónica por lo general se asocia con una cierta frustración unida a la esperanza de un encuentro con la persona amada en la realidad, a través de la fantasía y en la imaginación. Se manifiesta también como una necesidad de tener lo ideal y no tener que pasarlo por el filtro de la realidad. Además, sin ver la totalidad, solo la parte idealizada.

También se manifiesta como una frustración de una realidad no consumada. Por un lado se mantiene la ilusión en la imaginación, pero por otro se clama el hecho de no hacer realidad tales fantasías y tales sueños con la persona amada. Esto hace que la expresión de los sentimientos sea por un lado de tristeza y por otro de esperanza con un gran contenido en la ilusión.

Para una definición más exacta de lo que puede ser un amor platónico apuntaremos a los siguientes aspectos:

El amor platónico:

  • No tiene matices
  • No tiene negociación
  • No tiene detalles sucios
  • Esta fuera del tiempo: no envejece
  • No cambia de humor
  • No da lugar a discusiones
  • Es limpio puro, y está siempre en suspensión

A veces se da en el amor romántico porque se tiene la sensación de haber perdido la batalla y puede producirse como una reacción al desamor.

Como todo amor, el amor platónico es un sentimiento, un sentimiento muy dulce en el que la persona amada está idealizada y forma parte de un sueño. A este sueño o a esta ilusión se le da la forma que la imaginación. Muchas veces parece una pena que ese sueño se convierta en realidad, ya que las realidades y la vida cotidiana "desilusionan". Por tanto, siempre existe una tendencia a no querer hacerlo realidad por miedo a que no encaje luego en la realidad imaginativa que resalta el hecho de que uno puede darle la forma y el fondo que desee. Se vive ese sueño como sueño y no queremos despertar.

En un mundo que tiende a la desilusión y al desamor, el amor platónico crea una ilusión y ha sido inspiración de poetas y artistas a lo largo de todos los tiempos. Además de dar rienda suelta a la imaginación y potenciar la creatividad en la expresión, tanto en las artes como en la literatura y en concreto en la poesía. Se potencia la creatividad de imágenes, escenas y sentimientos nobles.

Cuando se trata de amar, es bonito que exista el amor platónico para saber qué se desea en el amor y puede ser muy bueno para luego poder amar de verdad, ya habiéndose conocido uno mismo en la fantasía y en el deseo. En esta fantasía se revuelven los pensamientos unidos a la emoción del amor, y por tanto es un buen camino de conocimiento de uno mismo en este plano. Aunque también como mito idealizado, nos puede llevar a la frustración misma.

En un medio social que tiende a la información de sucesos negativos del mundo, tener una ilusión por el amor tranquiliza y relaja la mente y el espíritu de las personas. Además estamos en el camino de la visualización para luego poder hacer realidad los sueños. Muchos vivimos en el mundo de los sueños.

El amar de una manera platónica por lo general se asocia a:

  • Cierta frustración que va unida al mismo tiempo a la esperanza de encontrar a la persona amada en la realidad a través de la fantasía y en la imaginación.
  • Se manifiesta como una necesidad de tener lo ideal sin que sea real.
  • También se manifiesta como una frustración de una realidad no consumada.

¿Cómo es un amor platónico?

  • Es un amor en el que la ilusión es al alimento que mantiene siempre encendido el deseo y la esperanza.
  • Son amores que no son impulsivos.
  • Es un tipo de amor que concede más importancia a lo espiritual, emocional e intelectual que a lo físico o sensual.
  • Es un amor en el que hay mucha intimidad en el sentido que la persona lo vive dentro de sí mismo.
  • Muchas veces duele en la ausencia pasajera, es decir, invocamos y creamos nuestros sueños por ciertos hechos... por ejemplo, me enamoro de la actriz de la telenovela y el día que no la puedo ver... duele.

Platón sostenía que el verdadero amor es el amor a la sabiduría, al conocimiento, por lo tanto el amor platónico no es el amor al ideal de una persona sino el amor a conocerla y por saber de ella.

Mientras que la belleza del cuerpo sostenía, no se halla en el cuerpo mismo sino que es la imagen o reflejo de la belleza espiritual, por lo que el alma humana debería aspirar a conocer y amar esa belleza esencial.

Estadísticamente hablando, los hombres son más propicios a tener amores platónicos que las mujeres, esto se debe a que la mujer es más abierta a la hora de expresar sus sentimiento; el hombre en cambio los expresa a través de idealizaciones y fantasías que basándose en la realidad.

¿Tener un amor platónico, es bueno?

¿Cuantas personas no han tenido un amor platónico en alguna etapa de su vida?, casi todo el mundo pasa por un periodo en el que crea fantasías y se apoya en ellas durante un tiempo lo cual hasta cierto punto es saludable, lo peligroso viene cuando la persona se queda estancada en esos mitos o amores platónicos.

Como todas las cosas, nada es bueno ni malo.

Recordemos:

  • Un amor platónico nos puede ayudar para conocernos más a nosotros mismos.
  • En una forma de vida como la que llevamos hoy: consumista y donde la apariencia externa es fundamental para sobrevivir y salir adelante. El culto al cuerpo. Por eso mismo vemos constantemente la búsqueda del amor.
  • El contar con un amor platónico en cierta forma te ubica en el camino de la visualización para luego poder hacer realidad los sueños
En fin… viva el amor, aunque sea platónico, ja ja.

Con amor, 4s

El amor


Amor...

Cualquiera que sea la pregunta... la respuesta es el amor.

Cualquiera que sea el problema... la respuesta es el amor.

Cualquiera que sea la enfermedad... la respuesta es el amor.

Cualquiera que sea el dolor... la respuesta es el amor.

Cualquiera que sea el miedo... la respuesta es el amor.

El amor siempre es la respuesta porque el amor es todo lo que existe. El amor eres tú porque el amor vive en ti.

Con amor... 4s

martes, 21 de septiembre de 2010

Amor platónico

De todos los dioses el amor es
el más amigo de los hombres
y su mejor médico, pues sólo
él es capaz de curarles de su
mayor mal que no es otro sino
la pérdida de su naturaleza
originaria.

Platón

Lo que se piensa o cree sobre lo que es el amor platónico es prácticamente diferente a lo que Platón escribió sobre el amor.

Estaba Platón, y algunos de sus amigos, cenando y discutiendo sobre el amor y la amistad. Aristófanes, uno de los comensales, habló entonces del origen del amor entre dos personas y contó el mito del andrógino:

En un principio los seres humanos estaban formados de dos partes, una masculina y otra femenina. Eran seres arrogantes y vanidosos, pues eran perfectos. Cegados por su soberbia decidieron escalar al Monte Olimpo -lugar destinado a los dioses- con la idea de alcanzar la gloria divina, de la que ellos se creían merecedores.

Al conocer Zeus y los demás dioses sus planes los castigaron, separando sus cuerpos y borrando sus mentes para que no encontraran a su par. La separación fue terrible: Zeus usó rayos como instrumento para lograrlo. Adoloridos, tristes y vacíos, los seres humanos (como ahora los conocemos), perdieron la cordura y buscaron a su pareja desesperadamente, pero como no recordaban a su otra mitad la pesquisa se hizo casi imposible. Desde entonces, los seres humanos están condenados a buscar y a encontrar a su otra mitad. Así nació el amor de pareja


Empédocles fue el primer filósofo que utilizó la idea del amor en un sentido cósmico-metafísico, al considerar al amor y a la lucha como principios de unión y separación respectivamente de los elementos que conforman el universo. Pero la noción de amor no alcanzaría una dimensión central y compleja hasta Platón... Ya que el comparó al amor con una forma de caza, con la locura, con un dios poderoso... y también lo clasificó: el amor del cuerpo, el del alma y también una combinación de ambos.

Hay también un amor bueno y legítimo, y otro malo e ilegítimo, que en realidad no sería verdadero amor. Pero Platón no se refiere al amor del cuerpo por el cuerpo cuando habla de amor "malo o ilegítimo". Se refiere a un amor que no está iluminado por el amor del alma (no tiene en cuenta la irradiación que sobre el cuerpo que producen las ideas). El cuerpo debe amar, aunque debe hacerlo por el amor del alma. De esta forma el cuerpo puede ser aquello en lo cual brilla un alma bella y buena. Sólo el amante puede descubrir esa belleza "invisible".

Para Platón el amor es siempre amor a “algo”, pero la relación con este “algo” es una oscilación entre el poseer y el no poseer. El amante no posee lo que ama (porque entonces no sería amor) pero tampoco se encuentra totalmente desposeído (tampoco amaría en ese caso). Porque la belleza, justamente, depende de la aspiración del amante hacia lo amado.

En último término, los amores a objetos particulares (lo cual incluye seres humanos) no pueden ser más que participaciones del amor respecto de la “Belleza Absoluta”, que es la idea de lo bello en sí. De esta manera, tras la contemplación del amor puro y verdadero es que el alma asciende a la contemplación de lo ideal y eterno

El amor al conocimiento, a la sabiduría y a la belleza es lo que Platón dice que está en el origen del amor, fuera de toda realidad pasional. El amor se encuentra al tener una visión "parecida" a la que tuvimos como almas en donde apreciábamos fundamentalmente la belleza contemplando las "Ideas". Y esa luz sobre la belleza se arroja de repente a través de la vista volviéndola a encontrar en el cuerpo de la persona a que se comienza a amar.

Define al amor como un profundo conocimiento de la otra persona después de la visión "alada" que nos hace "recordar" la persona a la que comenzamos a amar. (Es de mencionar que Platón lo hizo ver que es un amor entre hombres que se trasmiten conocimiento, amor homosexual, ya que la mujer en ese entonces era vista como sujeto pasional de los deseos más eróticos y también como madre). Por tanto el amor según Platón se produce entre los hombres después de haber llegado a una plenitud en la comunicación sobre conocimiento y filosofía, acercamiento que se produce después de la visión de ese alma.

En sus Diálogos Sócrates le dice al joven Lisis: "El amor es desear que la persona amada sea lo más feliz posible" dice también "lo semejante es amigo de lo semejante". Esta idea abre una polémica sobre la búsqueda de lo semejante a la hora de ser atraídos por una persona, cuando muchas otras escuelas precisamente sostienen el equilibrio con lo totalmente contrario.

Una afirmación fundamental del amor en Platón es la siguiente:

"El amor es una forma de necesidad que tiene una meta y su relación con esta meta es de deseo, de exigencia. El amor anhela siempre lo bello y lo bueno y, por tanto, no es ninguno de éstos sino algo intermedio entre lo bello y lo bueno.”

El amor, dice, no puede ser considerado un dios, porque si fuera un dios no amaría, puesto que en un ser perfecto es imposible que haya anhelo, deseo o pasión. Por lo mismo, el Amor es un ser entre mortal e inmortal, es decir, un espíritu". "La meta real del amor es la belleza”, la cual, según Platón no es diferente del bien. Esto significa que el amor busca la felicidad, es decir, la posesión del bien, al cual tiende todo el género humano.

Según el filósofo griego existe una vía ascendente para conocer el verdadero amor, para llegar a la contemplación de lo bello en sí. Se trata de un ascenso erótico que contempla los siguientes grados:

1. El amor a la belleza corporal que posee dos momentos: el amor a un cuerpo bello determinado y el amor a la belleza corpórea en general.

2. El amor a la belleza de las almas, es decir, a la belleza moral que se manifiesta en los quehaceres y en las reglas de conducta de los hombres.

3. El amor a los conocimientos, el cual trasciende la servidumbre de los seres concretos.

4. El amor a lo bello en sí, el cual es el nivel supremo de amor y que se nos revela de súbito, cuando hemos recorrido correctamente los senderos anteriores en todas sus etapas.

Esta meta del amor es la idea misma de lo bello en todo su esplendor. La belleza es eterna, increada, imperecedera, estable, porque es eternamente idéntica a sí misma. De esta belleza en sí, además, participan todas las cosas bellas.

La otra exposición importante acerca del amor, Platón la realiza en el diálogo el Fedro, en él habla de la palinodia:

¿En qué consiste esta palinodia? Se trata del mito platónico del viaje del alma que arrojará luz no sólo sobre la verdadera naturaleza del Eros, sino también sobre el alma y las ideas eternas, principios indispensables para comprender la naturaleza del Amor.

Según enseña Sócrates el amor es primordialmente una especie de locura -manía- que proviene de los dioses, vale decir, divina. Es una manía porque es una emoción irracional, aunque alcanza su más alta expresión sólo cuando se une a las claridades de la razón, por ejemplo, en el amor filosófico de la verdad y de la belleza.

Más aún, el Eros es el origen psicológico de la búsqueda del filósofo, puesto que el punto de partida del movimiento y la fuente principal de la acción residen en el alma.

Platón representa míticamente el alma como un auriga que dirige un carro alado, formado por dos caballos, uno dócil y el otro obstinado. Cuando acaece la muerte, el alma se eleva hasta el borde del firmamento y contempla las ideas eternas que están por encima. Sin embargo, el hacinamiento de las almas le hace perder sus alas precipitándose otra vez a la tierra. Esta alma que ha visto las ideas con máxima claridad se convierte en filósofa o en amante de la belleza, en un ser inspirado, pero no con la inspiración del artista, que está en un nivel más bajo, sino con la inspiración del hombre culto, del sapiente en el arte de la vida.

Desde la perspectiva platónica, cuando en la vida captamos visualmente el brillante esplendor de la belleza, rememoramos la idea de la belleza que vimos con los ojos de alma en el mundo celeste; sin embargo, no podemos hacer la misma percepción de la sabiduría ni de otras realidades dignas de nuestro amor. Sólo la belleza se muestra refulgente en la medida en que es captada por la vista que, según Platón, es el más agudo de nuestros sentidos y por esto mismo es la más amada por todos.

Ahora bien, aquel que no está recién iniciado o bien ha sido corrompido no puede dirigirse desde la belleza sensible a la inteligible. Su mirada queda atrapada por aquella forma imperfecta de belleza, entregándose al placer. Pero el recién iniciado que ha contemplado ampliamente las cosas del mundo superior, al ver un rostro divino, una bella imitación de la belleza o un cuerpo de hermoso aspecto trata de venerarlo como un dios. Tras esto vuelven a salirle alas en todo el territorio de su alma, retornando a ese estado anterior en que poseía alas en su totalidad. Entonces, el alma halla descanso en la contemplación del amado, recogiendo el dulce placer de ese momento de unión. El iniciado ya no querrá separarse de su amado porque para él éste es su tesoro más precioso, una maravilla que le hace olvidar todo hasta el punto de estar dispuesto a convertirse en esclavo con tal que se le deje junto a su amado. Y este es el estado que los hombres llaman amor

En síntesis, tanto en el Fedro como en el Banquete -a pesar de sus desarrollos diferentes- se encuentran los tres tipos de amantes:

*El más bajo de ellos corresponde a quienes están poseídos por la pasión meramente física y egoísta.

*Un poco más arriba está el amante moderado que al no ser un filósofo verdadero termina complaciendo su impulso sexual, aun cuando lo maneja racionalmente. Y ello debido a que su autocontrol es defectuoso. Se trata, en verdad, de un estado intermedio y que es positivo en la medida que prepara para la vida filosófica.

*En la cima de esta escala de amantes se halla el auténtico filósofo, quien está más allá de toda servidumbre a lo sexual. Aquí los amantes pertenecen al mismo sexo y su meta no es otra que la inspiración recíproca en la investigación de la verdad y del bien. Y aunque este amor tiene un fundamento en el instinto sexual, los amantes han tenido la fuerza y la sabiduría para sublimarlo en una pasión por el estudio en común. Éste es, también, el verdadero significado del "amor platónico" del que tan imprecisamente se habla.

Como podemos ver, lo que se piensa o cree sobre lo que es el amor platónico es prácticamente diferente a lo que Platón escribió sobre el amor.

Continuará...

Con amor, 4s