lunes, 28 de noviembre de 2011

Flor de Selas


Te gustan las flores? Has regalado? Te han regalado?. Qué piensas cuando las recibes o cuando buscas alguna para regalar?

He aquí dos párrafos de un libro sensacional. En el primer párrafo, de una simple charla, ella le dice a él:

“¡Rosas! Todos los hombres sacáis vuestro romanticismo del mismo libro trillado. Las flores son bonitas; no niego que sean un buen obsequio para una dama. Pero siempre regaláis rosas, siempre rojas, y siempre perfectas. De invernadero si podéis conseguirlas. – Se volvió y me miró-. ¿Tú piensas en rosas cuando me ves?”

Mas adelante, después de explicaciones sobre las rosas y otras flores, ella le pregunta él: Qué flor escogerías para mí? Él, después de varias explicaciones y argumentos dijo:

“Flor de Selas. Es una planta trepadora, fuerte, que da flores de color rojo intenso. Las hojas son oscuras y delicadas. Crecen mejor en sitio umbríos, pero la flor capta los pocos rayos de sol para abrirse. -La miré- Te pega. En ti también hay sombras y luz. La selas crece en los bosques, y no se ven muchas, porque solo la gente muy hábil sabe cuidarla sin hacerle daño. Tiene una fragancia maravillosa. Muchos la buscan, pero cuesta encontrarla.- Hice una pausa y escrudiñe el rostro de Denna-. Sí. Y que estoy obligado a elegir, elijo las Selas.

Obviamente mi ingenua curiosidad me llevo a buscar una imagen de dicha flor, la cual, desconozco que exista o simplemente fue obra del autor.

El libro de excelente trama, si gustas de las aventuras, se llama “El nombre del viento”, del autor Patrick Rothfuss”. Tambien me llamó la atención las diversas entradas que había sobre los párrafos aludidos.

Al momento de leer esa parte me quedé pensando más que en regalar o recibir flores.. cuál sería yo, aunque me imagino mas como árbol, ja ja… Y por cierto y sólo como comentario al margen, adoro las flores, siempre procuro tener en mi casa, y aunque también he escuchado sobre lo exótico y cautivante que son las orquídeas, creo que dentro del contexto de la lectura a la que hecho referencia, la flor de Selas es maravillosa.

Y tú, si fueras flor… cuál serías?

Con amor, 4s

ADSENSE



Publicidad, visitas y otras cosas.


En el trascurso de mis participaciones han existido intervalos de ausencias, sin embargo, siempre me llama el deseo de compartir.


Busco temas de los cuales, la mayoría son complementados con información de la propia red. Normalmente hago mezclas de entre varios sitios y agrego algo de mi “Cosecha”.


Nunca ha sido mi intención, ni pretendo, el que sea un sitio popular. El deseo es solo compartir, lo que hago con mucho gusto y que al mismo tiempo termino aprendiendo.


Así que siempre es buen momento para agradecer y aprovecho a hacerlo. Gracias a todos los que alguna vez me han visitado, o dos, o muchas veces. Todos sin igual merecen mii agradecimiento. De igual forma, ofrezco y espero acepten mis disculpas, si algún tema no fue de su agrado o esperaban mas del mismo.

Siempre es válida la retroalimentación y mas las recomendaciones, por lo que también agradezco a quienes han dejado sus comentarios, especialmente a Pati, quien durante mucho tiempo fue seguidora fiel y a la que extraño.


En fin, todo esto es porque recientemente al estar subiendo una colaboración, me apareció una invitación a aceptar publicidad a través de “Ad Sense”, misma que se me hacía supuestamente porque mi blog tenía cierto número de visitantes. Tampoco es mi pretensión lograr un beneficio económico en mis participaciones. De igual forma, agradezco las páginas que evitan los molestos “Pop Ups” y otras formas de mercadotecnia.


Así que después de verificar el sistema y debatir si permitir o no, terminé aceptando. Por lo anterior espero no causarle ninguna molestia en sus visitas. Como las leyendas de diversos canales, yo no apruebo, consiento ni recomiendo ningún servicio ofrecido, tampoco participo en la selección de los anuncios publicados, incluso ni se cuánto supuestamente pudiera esto generar de ingreso.


Con amor, 4s

viernes, 25 de noviembre de 2011

HOY TOCA!!!

Don Antonio llegó a su casa cuando no se le esperaba. Entró en la recámara y vio un cuadro que lo dejó en estado de shock… su joven esposa se hallaba en el lecho, y en el centro de la habitación estaba un tipo sin nada de ropa encima. Antes de que el estupefacto don Antonio pudiera articular palabra le dice el individuo: "Qué bueno que llegó usted, señor mío. Soy el abogado del banco, y le estaba diciendo a su esposa que así como estoy yo lo vamos a dejar a usted si no nos paga el saldo de su tarjeta de crédito.

El médico dejó su coche en el estacionamiento, y caminando se dirigió al hospital. Todas las mujeres con las que se topaba iban llorando, y todas decían con lamentoso acento: "¡Murió Extralargo! ¡Murió Extralargo!" Al llegar al hospital vio que las enfermeras lloraban también. "¡Murió Extralargo! -gemían todas-. ¡Murió Extralargo!" El cortejo de lloronas parecía venir de la morgue. Hacia allá fue el médico. En torno de una de las mesas del anfiteatro estaba otro coro de mujeres que lloraban. "¿Por qué te fuiste, Extralargo? -clamaban gemebundas-. ¿Qué vamos a hacer sin ti?" Se abrió paso el doctor, y vio tendido sobre la plancha el cuerpo de un individuo excepcionalmente bien dotado. Era por él por quien lloraban todas las mujeres. Cuando volvió a su casa le dijo el galeno a su esposa: "Ahora que fui al hospital todas las mujeres estaban llorando por un individuo que murió. Lo vi en la morgue: jamás había observado a un hombre tan muníficamente dotado por la naturaleza". "¡Ay de mí! -rompió la señora a llorar estrepitosamente-. ¡No me digas que murió Extralargo!"

Walterio, joven de modales finos y gustos más refinados, pasó junto a un apuesto general. "¡Adiós, mi rey!" -le dijo. El mílitar se vuelve con enojo y le mostró las insignias de su grado. "¿Cómo mi rey, imbécil! -le reclamó, iracundo-. ¿No ves acaso estas estrellas?" "¡Ay, sí, perdón! -se cubre Walterio la boca con las manos-. ¡Adiós, mi cielo!"...

Llegó un sujeto de aire rústico al consultorio de un médico de la ciudad, y sin más ni más le pide a la recepcionista: "Dígale al médico que necesito verlo. Tengo un problema en el pizarrín". "¡Shhh! -le impone silencio la muchacha-. ¿No ve que hay gente aquí, damas y niños? Use otra palabra, y no ésa que empleó con tanta plebeyez y grosería. Diga por ejemplo: 'Tengo un problema en la oreja'". "Está bien -cede el paleto-. Dígale al médico que necesito verlo. Tengo un problema en la oreja". "Muy bien, señor -dice ya más tranquila la recepcionista-. Dígame: ¿qué problema tiene usted en la oreja?" Contesta el barbaján: "No se me levanta...

El tendero, hombre tosco y mal encarado, le preguntó a la muchacha que llegó: "¿Qué quiere?" Responde ella: "Una barra de pan. Y, si tiene huevos, una docena". El hombre se vuelve a su ayudante y le ordena con tono violento: "¡Trece barras de pan!"

Llegaron dos marcianos a la Tierra, y aterrizaron con su platillo volador en una gasolinera que a esa hora estaba cerrada, pues pasaba ya la media noche. Los marcianos descienden de su nave y el primero va hacia una de las bombas de gasolina. "Llévame ante tu líder" -le ordena. Como es natural, no obtuvo ninguna respuesta. "¡Llévame ante tu líder!" -repitió con acento perentorio el visitante espacial. El otro marciano le sugiere en voz baja: "No le hables así. Creo que ese terrícola es muy peligroso". "Tú no te metas" -lo rechaza el marciano. Y dirigiéndose otra vez a la bomba de gasolina la amenaza: "Si no me llevas de inmediato ante tu líder, te destruiré". De nuevo, cosa muy explicable, se quedó sin respuesta. El marciano, entonces, tomó su arma y lanzó contra la bomba un rayo destructor. Se produjo un tremen- do estallido, por la explosión de la gasolina, y los dos marcianos fueron a caer a 30 metros de distancia, heridos y quebrantados. "Tenías razón -le dice con doliente voz a su compañero el que había disparado-. ¿Cómo supiste que aquel terrícola era peligroso?" "Se veía a las claras -responde el otro-. Tiene que ser peligroso un tipo cuya cosa le da dos veces la vuelta alrededor del cuerpo, y todavía alcanza a colgársela en la oreja"

Era una vez un Alemán se muere y se va al infierno ve que allá ay un infierno para cada país entonces va al infierno Alemán y pregunta: -¿Qué te hacen aquí?-, a lo que le contestan: -Aquí primero te sientan en una silla eléctrica por una hora, después te acuestan en una cama de clavos durante otra hora y el resto del día viene el diablo y te da de latigazos- Entonces, va a los demás infiernos y pregunta lo mismo y le responden lo mismo que en el Alemán, entonces ve que en el infierno Mexicano está lleno de gente queriendo entrar entonces va y pregunta lo mismo: - ¿Que te hacen aquí?- y el comentario es el mismo entonces les dice: -Pero ¿porque aquí hay tanta gente queriendo entrar? - y el mexicano le contesta: –Es que aquí nunca hay luz, los clavos se los robaron, y el diablo solo viene, firma y se va.

Hoy Toca… con amor, 4s

Van Meegeren, El Falsificador



Es frecuente escuchar hablar de piratería. Por otro lado, existe una gran cantidad de imitaciones de marcas de lujo, desde perfumes, relojes, bolsas, etc. Mas que imitaciones, diremos que se trata de viles falsificaciones, que para el caso, da lo mismo.

Pero esto no es una práctica frecuente, e incluso, hay casos que hasta lo convirtieron en una actividad muy lucrativa, como el caso de Van Meegeran.

Van Meegeren, de origen holandés, fue un pintor y comerciante considerado como el gran falsificador. Fue además un excelente artista, pero en su momento fue duramente criticado, como suele pasar con muchos artistas. De ahí y en su intento de demostrar su gran capacidad se dedicó a realizar varías estafas, llegando a pintar diversidad de obras, especializándose en un autor, “Jan Veermer”, realizando al menos 15 copias de este. Otras imitaciones fueron de Frans Hals (3 obras), Pieter de Hoogh (2 obras) y de Terborgh (1 obra), entre otros, a saber.

Pero lo que lo hizo famoso, fue por la estafa de un cuadro denominado “Cristo con la mujer adúltera”, el cual hizo ver al mundo de que lo había descubierto en 1928 y posteriormente venderla por 30 millones de marcos al mariscal alemán del III Reich Hermann Göring.

Luego, al término de la 2ª guerra mundial los aliados requisaron la colección de arte que el nazi Göring escondía en una mina de sal austriaca (Mas de sei mil obras de arte, entre ellas, el cuadro anterior atribuido a Veermer, con toda su documentación que ponía en evidencia al marchante holandés. La policía se dirigió entonces a su galería para detenerle por traición a la patria, pues había vendido una obra del patrimonio nacional al enemigo.

No teniendo opción y viéndose amenazado de ir a la cárcel Van Meegeren se justificó diciendo que, para salvar el original, le había vendido a Göring una falsificación. Bajo las circunstancias, el argumento resultó una excusa difícil de creer, estando ante el tribunal, sorprendentemente propuso un trato: pintar una réplica exacta de una obra maestra del arte holandés y demostrar con ello que era un falsificador.

El tribunal le dio una oportunidad, lo encerraron en un estudio convertido en cárcel y de sus trazos surgió una nueva obra maestra como había hecho en 1938 con “La Última cena” y “El Cristo de Meaux”, exhibidas en el museo Boymans, y consideradas por muchos especialistas mejores que el original. El veredicto no dejó lugar a dudas: le condenaron a un año de prisión. Cumplida la pena Han van Meegeren no pudo disfrutar de la libertad, pues falleció al poco tiempo de salir de prisión.

Hay que reconocer a Han van Meegeren por su propia obra que demuestran que fue un artista de calidad. En cuanto a sus falsificaciones de los maestros flamencos, especialmente Vermeer, decir que en esa época, las pocas obras catalogadas, no eran del conocimiento general y por esta razón muchos entendidos cayeron en el timo, dado el parecido, la coloración, la temática y el estilo. Su ingenio le permitió llevar una vida de lujo y dispendio.

Como vemos, existen las copias de todo tipo, en el arte ha sido una practica muy recorrida, a veces para salvaguardar las obras originales, otras por la ignorancia de los compradores, la avaricia de los mismos, o la astucia de vendedores y falsificadores.

En fin.

Con amor, 4s.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL EFECTO PIGMALIÓN


Seguro has escuchado este tema o expresión, el cual proviene de una leyenda mitológica de origen griego.


El nombre de Pigmalión corresponde al de un rey, específicamente de Chipre. También se dice era sacerdote y se le atribuye la capacidad de esculpir de una forma prodigiosa.


Por otro lado, aunque en ciertos partes se dice que no gustaba de las mujeres, más bien, la mayoría coincide en que en realidad lo que buscaba era la mujer ideal (Ya desde entonces, mas que la fuente de la eterna juventud y sueño de muchos hombres). He ahí entonces que su deseo lo concebía en forma y fondo, es decir, forma de ser, de pensar, y físico, inclusive. Así que al ser infructuosa decidió que no se casaría y se dedicaría a la creación de las más hermosas estatuas.


Así que en su intento, al fin consiguió una estatua de marfil tan bella y perfecta como, según juzgaba y pretendía, ninguna mujer verdadera podría serlo. Dicen que era tal la fuerza del sentimiento y de la inspiración cuando trabajaba el mármol, que su mano parecía guiada por un poder mágico. La estatua la llamó Galatea, y era tan perfecta y tan hermosa, que Pigmalión se enamoró de ella perdidamente.


Al grado que soñó que la estatua cobraba vida.


Finalmente y de tanto admirar su propia obra, no sólo acabó enamorándose de ella, sino que le llegó a comprar las más bellas ropas, joyas y flores: los regalos más caros.


Todos los días pasaba horas y horas contemplándola, y, de cuando en cuando, besaba tiernamente los labios fríos e inmóviles.


Era tanta su embeleso y su amor, que Pigmalión quiso que su sueño se convirtiera en realidad. Hizo todo lo que pudo para conseguirlo, incluso ofrecería sus obras maestras a Afrodita, la Diosa del Amor.


Es así que un día Pigmalión despertó y en lugar de la estatua se hallaba ni más ni menos que la propia Afrodita en persona, la cual se dirigió a él y le dijo: “Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”.


Así nació Galatea, su mujer ideal.


Para completar la felicidad del artista, Afrodita propició la unión y le garantizó la fertilidad. De esta unión nació un hijo, Pafo, que tuvo la dicha de legar su nombre a la ciudad (Páfos), consagrada a la diosa autora del prodigioso milagro.


Finalmente y después de la historia anterior, la metáfora de esta historia se utiliza cuando alguien anticipa un hecho, o existen muchas probabilidades de que se cumpla. A este fenómeno en psicología se le conoce como la “realización automática de las predicciones”; es decir, “El Efecto Pigmalión", o "la profecía que se cumple a sí misma”. Y que no debe confundirse con esas visiones que luego suelen suceder conocidas como “Dejá Vu”, lo cual es tema aparte.


Otra enseñanza es que debemos creer en nuestros sueños… seguro existe el amor perfecto… que es imperfecto como nosotros, es decir, nuestro “alter ego”. Nuestra Galatea.


Con amor, 4s.